Hoy es tiempo de creer...
Educar es, en gran medida, un acto de fe cotidiano.
Creer es confiar en que ese niño que hoy pregunta sin parar, que a veces se frustra o se equivoca, está construyendo poco a poco su manera de estar en el mundo. Es entender que cada conversación en la mesa, cada historia antes de dormir, cada límite puesto con cariño forma parte de algo mucho más grande que el momento presente.
Hoy es fácil caer en el desánimo. Las pantallas compiten por la atención de nuestros hijos, la prisa parece gobernar nuestros días y la comparación constante —alimentada por redes sociales— puede hacernos sentir que siempre hay alguien que lo está haciendo mejor. Pero la realidad es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, más poderosa: los niños no necesitan padres perfectos, necesitan adultos presentes.
Adultos que escuchen.
Que acompañen.
Que se equivoquen y sepan pedir perdón.
Que enseñen, sobre todo, con el ejemplo.
Creer también significa confiar en el proceso. El crecimiento no es lineal: hay avances, retrocesos, dudas y descubrimientos. Lo que hoy parece un desafío —una rabieta, una etapa complicada, una conversación difícil— muchas veces es el terreno donde se están desarrollando habilidades fundamentales: la paciencia, la empatía, la resiliencia.
Educar es sembrar sin ver siempre el fruto inmediato.
Pero los frutos llegan. Llegan cuando un hijo repite una palabra amable que escuchó en casa. Cuando defiende a un compañero. Cuando aprende a levantarse después de fallar. En esos pequeños gestos, casi invisibles, se está formando la persona que será mañana.
Por eso, hoy más que nunca, es tiempo de creer.
Creer en el Padre que no ayuda a caminar. Creer en la familia como primer espacio de aprendizaje. Creer en la escuela como lugar de encuentro y crecimiento. Creer en la comunidad que se construye cuando madres, padres, docentes y niños caminan en la misma dirección.
Y, quizá lo más importante, creer también en nosotros mismos como padres y madres. No porque tengamos todas las respuestas, sino porque estamos dispuestos a seguir buscándolas.
Criar no es una tarea perfecta. Es una tarea profundamente humana.
Y precisamente por eso merece la pena creer en ella cada día.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
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FAPASI es la Federación de AMPAS SALESIANAS de Aragón, Comunidad Valenciana y Murcia. Nació en el año 2000 y sus principales objetivos son acompañar, asesorar y aunar esfuerzos para que las 15 AMPAS que la componen se sientan unidas y sean más fuertes. Todas juntas hacen llegar su actividad a un colectivo de más de 13.000 familias.